Una ocasión de gol es una jugada en la que un equipo tiene una posibilidad real de marcar, y una ocasión clara es aquella en la que lo razonable es que acabe en gol, normalmente un mano a mano o un remate desde muy cerca. Para saber si un equipo crea ocasiones de verdad no basta con contar remates: hay que separar las ocasiones claras del resto, mirar desde dónde se remata, de qué tipo de jugada nace cada ocasión y compararlo con las que concede el rival. Todo eso se puede hacer desde la banda, sin un modelo de goles esperados.
"Hemos tenido ocasiones para ganar." Lo dice el entrenador que ha perdido, y a menudo lo dice también el que ha ganado. La frase puede ser exacta o puede ser un consuelo. Medir las ocasiones con un criterio fijo es la forma de saber cuál de las dos cosas es, y de saber qué entrenar después.
¿Qué es una ocasión de gol?
Una ocasión de gol es una situación en la que un equipo puede marcar con una probabilidad razonable. La mayoría de las ocasiones terminan en un remate, pero no todas: un centro que cruza el área pequeña sin que nadie llegue o un pase al hueco que el portero ataja justo antes del remate también son ocasiones, aunque no aparezcan en la estadística de remates.
Por eso conviene distinguir tres conceptos:
- Llegada al área: el equipo consigue tener el balón controlado dentro del área rival.
- Remate: cualquier intento de marcar, entre a puerta o no.
- Ocasión: una situación con posibilidad real de gol, haya remate o no.
Un equipo puede tener muchas llegadas y pocas ocasiones, o muchos remates y pocas ocasiones de verdad. Mirar solo uno de los tres conceptos da una imagen incompleta.
¿Qué es una ocasión clara de gol?
Opta, uno de los mayores proveedores de datos de fútbol, define la ocasión clara (big chance) en sus definiciones de eventos como una situación en la que lo razonable es que el jugador marque, normalmente en un mano a mano o desde muy cerca.
Para usarlo desde la banda, se puede traducir en cuatro preguntas. Una ocasión es clara si se cumplen casi todas:
- ¿El rematador está cerca de la portería, dentro del área y, sobre todo, cerca del punto de penalti o más adentro?
- ¿Tiene el camino libre, sin defensas entre él y la portería?
- ¿Remata con poca presión, sin un rival encima que le impida golpear bien?
- ¿Está en buena posición para rematar, de cara a la portería y con el balón controlado?
El mano a mano con el portero, el remate solo en el área pequeña y el penalti son las ocasiones claras por excelencia.
¿Por qué no basta con contar remates?
Porque los remates miden la cantidad, no la calidad. Diez remates desde fuera del área con defensas delante suelen valer menos que dos mano a mano. Un equipo que remata mucho desde lejos puede tener la sensación de dominar y crear muy poco peligro real.
Esta es exactamente la idea que mide el xG: a cada remate se le asigna una probabilidad de gol según sus características, y la suma da la calidad total de las ocasiones. Sin un modelo, la versión casera es separar las ocasiones claras del resto. No da un número tan fino, pero responde a la misma pregunta.

¿Cómo se miden las ocasiones de un partido sin xG?
Un método sencillo para apuntar desde la banda, coherente con lo que explicamos en qué estadísticas apuntar en un partido de fútbol base:
- Apunta cada remate con su zona: dentro del área pequeña, dentro del área grande o fuera del área.
- Marca si fue ocasión clara, con las cuatro preguntas de arriba.
- Apunta también las ocasiones sin remate: el centro que nadie remata, el pase al hueco que llega tarde.
- Haz lo mismo con el rival. Las ocasiones concedidas son la otra mitad de la historia.
- Al terminar, compara. Ocasiones claras a favor y en contra dicen mucho más del partido que el número de remates.
Con estos datos, la frase "hemos tenido ocasiones para ganar" se puede comprobar: si el equipo tuvo más ocasiones claras que el rival y perdió, la frase es cierta. Si tuvo más remates pero menos ocasiones claras, no lo es.
¿De dónde nacen las ocasiones de gol?
Saber cuántas ocasiones crea un equipo es útil; saber de dónde nacen lo es todavía más, porque dice qué funciona y qué hay que entrenar. Para cada ocasión se puede apuntar su origen, siguiendo las fases del juego:
- Ataque organizado: la ocasión llega tras una posesión elaborada contra un rival colocado.
- Transición: la ocasión nace de una recuperación, aprovechando que el rival está desordenado.
- Balón parado: córners, faltas, saques de banda o penaltis.
Si casi todas las ocasiones de un equipo nacen de recuperaciones, el equipo es peligroso a la contra pero le cuesta atacar contra un rival colocado. Si nacen casi todas del balón parado, el juego con balón está generando poco. Cada respuesta apunta a un trabajo distinto.
¿Y las ocasiones que concede tu equipo?
Medir las ocasiones del rival con el mismo criterio es igual de importante. Y conviene apuntar su origen también, porque a menudo se descubre que buena parte de las ocasiones concedidas nacen de una pérdida propia en una mala zona.
Si es así, el trabajo no está tanto en defender mejor como en perder menos balones donde más duele y reaccionar mejor tras perderlo, como explicamos en pérdidas de balón: el dato que más dice de un equipo de base.
¿Cómo se entrena para crear más ocasiones claras?
Algunas ideas para llevar al entrenamiento:
- Premia el remate desde dentro del área. En los juegos, el gol desde dentro del área puede valer más que el de fuera, para que los jugadores busquen llegar en lugar de disparar de lejos.
- Entrena la llegada con ventaja. Situaciones de superioridad cerca del área (dos contra uno, tres contra dos) en las que se trabaja el último pase.
- Enseña el pase atrás. Un pase desde la línea de fondo hacia atrás, al punto de penalti, deja al rematador de cara a la portería mientras la defensa corre hacia la suya.
- Trabaja la llegada de segunda línea. Jugadores que entran al área desde atrás, cuando la defensa está pendiente del delantero.
- Termina siempre en remate. Cualquier tarea ofensiva que acabe en portería con portero da repeticiones de finalización sin dedicar ejercicios aparte.
Cómo convertir estas ideas en una sesión completa está explicado en cómo diseñar una sesión de entrenamiento de fútbol base.
¿Qué herramientas ayudan a medir las ocasiones?
Desde la banda, el método de este artículo funciona con papel y lápiz. Con el móvil, TOKKA Base apunta cada remate y cada gol con dos toques, con el lugar del campo, y al terminar los cuenta en el informe del partido. Si el partido se etiqueta con vídeo, TOKKA Analiza calcula además el xG a partir de dónde se hizo cada remate, a favor y en contra, que es la forma más precisa de comparar la calidad de las ocasiones de los dos equipos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una ocasión clara de gol?
Una situación en la que lo razonable es que el jugador marque, normalmente un mano a mano con el portero o un remate desde muy cerca, con el camino libre y poca presión. Los penaltis también se consideran ocasiones claras.
¿Qué diferencia hay entre un remate y una ocasión de gol?
Un remate es cualquier intento de marcar, sea cual sea su dificultad. Una ocasión es una situación con posibilidad real de gol, haya remate o no. Un disparo lejano con defensas delante es un remate pero difícilmente una ocasión; un centro que cruza el área pequeña sin rematador es una ocasión sin remate.
¿Cómo se mide la calidad de las ocasiones?
Con un modelo de goles esperados (xG), que asigna a cada remate una probabilidad de gol, o de forma sencilla, separando las ocasiones claras del resto y apuntando desde qué zona se remata. Lo importante es comparar con el mismo criterio las ocasiones a favor y las concedidas.
¿Por qué un equipo puede rematar mucho y crear poco peligro?
Porque remata desde lejos, con defensas delante o en malas posiciones. Diez remates así pueden valer menos que dos ocasiones claras. Por eso el número de remates no basta para saber si un equipo ataca bien.
¿Cómo crear más ocasiones de gol en fútbol base?
Premiando en los juegos el remate desde dentro del área, entrenando situaciones de superioridad cerca del área, enseñando el pase atrás desde la línea de fondo, trabajando la llegada de segunda línea y haciendo que las tareas ofensivas terminen siempre en portería.
¿Hay que apuntar las ocasiones del rival?
Sí, con el mismo criterio que las propias y apuntando de dónde nacen. Si muchas de las ocasiones concedidas nacen de pérdidas propias en zonas peligrosas, el trabajo está más en la salida de balón que en la defensa, y saberlo cambia lo que hay que entrenar.





