Fútbol base

Cómo corregir a un jugador joven cuando no tienes vídeo ni ordenador

La mayoría de los entrenadores de base corrigen de memoria y a gritos, porque no tienen otra cosa. Se puede hacer mucho mejor sin vídeo: elegir el momento, describir la jugada en vez de juzgarla, preguntar antes de dar la respuesta y volver a jugar la situación en el campo.

Redacción TOKKA · 8 min de lectura
Cómo corregir a un jugador joven cuando no tienes vídeo ni ordenador
Foto: U.S. Air Force photo by Senior Airman Zoe Wiggins (Public domain, Wikimedia Commons)

Para corregir a un jugador sin vídeo hay que elegir bien el momento (en una pausa o en el entrenamiento, no durante la jugada), describir lo que pasó de forma concreta en lugar de juzgarlo, preguntar al jugador qué vio antes de darle la solución y, sobre todo, volver a jugar esa situación en el campo para que pueda probar la alternativa. El vídeo ayuda a enseñar la jugada, pero lo que hace que una corrección funcione es el método, no la imagen.

En el fútbol profesional, una corrección suele llegar con un clip: el analista corta la jugada, el entrenador la para en el momento justo y el jugador la ve. En el fútbol base casi nadie tiene eso. Lo que hay es un entrenador en la banda, un recuerdo de la jugada y la tentación de gritar desde fuera. Este artículo explica cómo corregir bien con lo que sí se tiene.

¿Qué es una buena corrección en fútbol?

Una corrección es la información que el entrenador le da a un jugador sobre lo que ha hecho, para que pueda hacerlo mejor la próxima vez. En los libros de entrenamiento se llama a menudo feedback o retroalimentación.

No todas las correcciones valen lo mismo. La diferencia principal está entre dos tipos:

  • La corrección que juzga: "Eso está mal", "¡qué pase más malo!", "no te enteras". Dice que algo ha salido mal, pero no qué ni cómo arreglarlo.
  • La corrección que describe: "Has recibido de espaldas y el lateral te ha cerrado; si te perfilas antes, ves el pase a la banda". Dice qué ha pasado, por qué y qué alternativa había.

La primera desahoga al entrenador. La segunda enseña al jugador.

Un estudio de intervención con jugadores jóvenes sobre los efectos del feedback de los entrenadores en el fútbol juvenil encontró que, cuando los entrenadores aumentaban el feedback a sus jugadores, estos se sentían más competentes, más vistos por su entrenador y más motivados. Corregir bien no es solo una cuestión técnica: también es una forma de que el jugador sienta que alguien se fija en él.

¿Cuándo es el mejor momento para corregir a un jugador?

El momento importa casi tanto como lo que se dice. Una corrección perfecta dada en el momento equivocado no llega.

  • Durante la jugada: casi nunca. Un jugador que está decidiendo con el balón en los pies no puede escuchar, y si escucha, deja de decidir. Las instrucciones durante el juego, como explicamos en cómo dirigir un partido de fútbol base, deben ser pocas, cortas y en las pausas.
  • En una pausa del partido: algo breve. Un saque de banda o una falta permiten una frase con una palabra clave ya conocida.
  • En el descanso: lo colectivo. Es el momento de corregir lo que más se ha repetido en el equipo, no a un jugador delante de todos.
  • En el entrenamiento: lo individual y lo importante. Es el mejor momento, porque permite corregir y volver a probar en el acto.
  • Justo después del partido: muy poco. Con la emoción del resultado, cualquier corrección suena más fuerte de lo que se quiere.

La regla general: cuanto más importante es la corrección, más tranquilo debe ser el momento.

¿Cómo se corrige una jugada sin vídeo?

El vídeo resuelve un problema concreto: que el jugador vea la situación desde fuera. Sin vídeo, ese problema se puede resolver de otras maneras. Este es un método en cuatro pasos que funciona en cualquier entrenamiento:

  1. Describe la situación, no el error. Dónde estaba el balón, dónde estaba el jugador, dónde estaban el compañero y el rival. "En la salida, cuando el central te la daba, el extremo de ellos estaba a tu espalda."
  2. Pregunta qué vio. "¿Sabías que estaba ahí? ¿Qué opciones tenías?" Muchas veces el jugador ya sabe la respuesta, y si la encuentra él, la recuerda mejor.
  3. Propón una alternativa concreta, si el jugador no la encuentra. Una, no tres.
  4. Vuelve a jugar la situación. Es el paso que convierte una explicación en aprendizaje: recrear la jugada en el campo, con compañeros y rival, y que el jugador pruebe la alternativa.
Describir, preguntar, proponer y volver a jugar: cuatro pasos que no necesitan vídeo. Gráfico: TOKKA.
Describir, preguntar, proponer y volver a jugar: cuatro pasos que no necesitan vídeo. Gráfico: TOKKA.

Congelar la jugada en el entrenamiento

Una técnica muy útil sin vídeo es congelar la jugada: durante un juego en el entrenamiento, el entrenador para la acción en el momento clave y todos los jugadores se quedan quietos donde están. Así el campo se convierte en una pizarra real, y el jugador puede ver su posición, la de sus compañeros y la del rival como si fuera una imagen de vídeo.

Para que funcione, conviene no abusar: dos o tres paradas por juego como mucho. Si se para cada minuto, el juego deja de serlo y los jugadores se enfrían.

Recrear la jugada del partido

Otra opción es reproducir en el entrenamiento una jugada que se repitió en el partido. Si el equipo perdió varios balones saliendo por la izquierda, se monta esa situación con los jugadores en sus posiciones y se juega varias veces, probando soluciones. Para eso ayuda mucho haber apuntado durante el partido dónde ocurrían las cosas, como explicamos en qué estadísticas apuntar en un partido de fútbol base.

¿Es mejor preguntar o dar la respuesta?

Depende del momento, pero en el entrenamiento suele ser mejor preguntar primero. Es lo que se llama descubrimiento guiado: el entrenador no da la solución, sino que hace preguntas que llevan al jugador a encontrarla. El Player Development Project, una plataforma de formación de entrenadores, lo describe como dejar que los jugadores prueben cosas nuevas y guiarles hacia las soluciones a través del diseño de la sesión, para que aprendan a resolver problemas por sí mismos.

Algunas preguntas que funcionan:

  • ¿Qué viste antes de recibir?
  • ¿Dónde estaba el compañero libre?
  • ¿Qué otra cosa podías haber hecho?
  • ¿Qué harías si vuelve a pasar?

Preguntar lleva más tiempo que decir, y no siempre hay ese tiempo. En un partido, una instrucción clara es mejor que una pregunta. En el entrenamiento, la pregunta casi siempre gana.

¿Cómo se corrige sin desmotivar al jugador?

Corregir no es lo mismo que criticar, pero un jugador joven puede vivirlo igual si no se hace con cuidado. Algunas pautas:

  • Corrige la acción, no a la persona. "Ese pase ha ido muy fuerte" en lugar de "eres un desastre pasando".
  • Reconoce lo que ha hecho bien, y que sea concreto. "Buena decisión buscar el pase largo, la ejecución la mejoramos" vale más que un "muy bien" genérico.
  • Corrige en privado lo individual, y en público solo lo colectivo.
  • No corrijas todo a la vez. Una cosa por corrección. Tres a la vez no se recuerdan.
  • Valora el intento, sobre todo si es lo que se ha entrenado. Si el jugador intenta salir jugando y pierde el balón, castigar el error le enseña a no volver a intentarlo.

¿Cómo ayudan los datos a corregir mejor?

Sin vídeo, el mayor enemigo de una buena corrección es la memoria. El entrenador recuerda la jugada que le dolió y olvida las diez que salieron bien; corrige lo último y no lo que más se repitió.

Apuntar lo que pasa en el partido cambia eso. Con una lista sencilla de pérdidas, recuperaciones y llegadas del rival con su zona del campo, el entrenador puede decir "nos han llegado cinco veces por tu banda" en lugar de "no estás defendiendo". La primera frase se puede trabajar; la segunda solo duele.

Herramientas como TOKKA Base permiten apuntar el partido desde el móvil con dos toques por jugada y llevar al entrenamiento las pizarras de la sesión, para dibujar la situación que se quiere corregir antes de jugarla. Y cuando sí hay grabación, el siguiente paso es enseñar la jugada en vídeo.

¿Cuáles son los errores más comunes al corregir?

  • Corregir a gritos desde la banda. El jugador no puede escuchar y además se siente expuesto.
  • Corregir siempre al mismo jugador. El resto aprende que es el que lo hace mal, y él también.
  • Corregir sin alternativa. Decir que algo está mal sin decir cómo hacerlo bien no enseña nada.
  • Corregir la última jugada. La que más se recuerda no suele ser la que más se repite.
  • No volver a jugar la situación. Una explicación sin práctica se olvida antes del siguiente partido.

Corregir bien es una parte central del trabajo del entrenador, y encaja con todo lo demás: con los objetivos de la temporada y la semana de trabajo que explicamos en cómo entrenar un equipo de fútbol base.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se corrige a un jugador de fútbol base?

En el momento adecuado (en el entrenamiento o en una pausa, no durante la jugada), describiendo lo que pasó en vez de juzgarlo, preguntando qué vio antes de dar la solución y volviendo a jugar la situación para que pruebe la alternativa. Una corrección por vez y siempre sobre la acción, no sobre la persona.

¿Cuándo hay que corregir a un jugador durante un partido?

Lo menos posible y solo en las pausas, con una frase corta y una palabra clave que el jugador conozca del entrenamiento. Las correcciones individuales importantes se guardan para el entrenamiento, donde se pueden practicar.

¿Qué es el descubrimiento guiado en fútbol?

Es una forma de enseñar en la que el entrenador no da la solución, sino que hace preguntas y diseña situaciones que llevan al jugador a encontrarla. Busca que los jugadores aprendan a resolver problemas por sí mismos, que es lo que necesitan en el partido.

¿Qué significa congelar la jugada en un entrenamiento?

Parar un juego en el momento clave y pedir a todos los jugadores que se queden quietos donde están. El campo se convierte en una pizarra real y el jugador puede ver su posición y la de los demás, como si fuera una imagen de vídeo. Conviene usarlo pocas veces por juego.

¿Cómo corregir sin desmotivar a un niño?

Corrigiendo la acción y no a la persona, reconociendo de forma concreta lo que ha hecho bien, corrigiendo en privado lo individual, una sola cosa cada vez y valorando el intento, sobre todo cuando intenta lo que se ha entrenado.

¿Hace falta vídeo para corregir bien en fútbol?

No. El vídeo ayuda a que el jugador vea la jugada desde fuera, pero eso también se consigue congelando la jugada en el entrenamiento o recreando la situación del partido. Lo que hace que una corrección funcione es el método: momento, descripción, pregunta y práctica.

¿Te ha servido? Pásaselo a tu cuerpo técnico.

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