Fútbol base

Cómo entrenar un equipo de fútbol base y no perderse en el intento

Te han dado un equipo, una lista de nombres y un horario de campo. Lo que no te han dado es un método. Una guía para el entrenador de base, sobre todo el del primer año: objetivos, la semana, el entrenamiento, el partido y cómo saber si el equipo mejora.

Redacción TOKKA · 7 min de lectura
Cómo entrenar un equipo de fútbol base y no perderse en el intento
Foto: W.carter (CC BY 4.0, Wikimedia Commons)

Entrenar un equipo de fútbol base consiste en hacer mejorar a cada jugador y al grupo a lo largo de la temporada, no en ganar el partido del sábado a cualquier precio. En la práctica se resume en tres cosas: fijar pocos objetivos claros al empezar, organizar la semana alrededor de ellos (entrenamientos con mucho juego y poca charla) y comprobar cada pocas semanas si el equipo hace en el partido lo que se ha entrenado.

Casi todos los entrenadores de base empiezan igual: con muchas ganas, poco tiempo y nadie que les explique cómo se hace. Algunos vienen de jugar, otros son padres o madres que dieron un paso adelante cuando el club se quedó sin entrenador. Esta guía está pensada para ellos, y también para quien lleva años y quiere poner orden.

¿Qué significa entrenar un equipo de fútbol base?

Fútbol base es el fútbol de formación: las categorías en las que los jugadores todavía están aprendiendo el juego, desde los más pequeños hasta juveniles. La palabra clave es formación. El resultado importa, porque a los niños les importa, pero no es la medida del trabajo del entrenador.

La medida es si los jugadores son mejores en junio que en septiembre. Y "mejores" no solo significa que controlan mejor el balón. La federación inglesa lo ordena en su modelo de las cuatro esquinas: el desarrollo del jugador tiene una parte técnica y táctica, una física, una psicológica y una social, y ninguna funciona aislada de las demás.

Traducido al día a día del entrenador:

  • Técnico y táctico: qué hace el jugador con el balón y qué decide sin él.
  • Físico: cómo se mueve, coordina y aguanta, adaptado a su edad.
  • Psicológico: confianza, concentración y manera de reaccionar al error.
  • Social: cómo se relaciona con sus compañeros, con el rival y con el árbitro.

Un niño que ha ganado confianza y ha aprendido a jugar con otros ha tenido una buena temporada, aunque el equipo haya terminado a mitad de tabla.

¿Por dónde se empieza el primer día?

Las primeras semanas deciden mucho del resto de la temporada. Antes de pensar en tácticas, hay que hacer tres cosas.

  1. Conocer al grupo. Ver jugar a todos en partidos libres, sin corregir demasiado. Se aprende más mirando que preguntando: quién pide el balón, quién se esconde, quién organiza, quién se frustra.
  2. Poner pocas normas y explicarlas. Puntualidad, respeto a compañeros y rival, cuidado del material. Pocas, claras y las mismas para todos.
  3. Hablar con las familias. Una reunión al principio en la que se explique cómo se va a trabajar, cómo se repartirán los minutos y cómo se comunicará el equipo evita la mitad de los problemas de la temporada.

¿Cómo se fijan los objetivos de la temporada?

Un objetivo de temporada es lo que el equipo debe saber hacer al final que no sabía hacer al principio. Funciona mejor si son pocos y se pueden ver en un partido.

Una forma sencilla de fijarlos es elegir uno por cada gran momento del juego:

  • Con balón: por ejemplo, salir jugando desde el portero en lugar de despejar.
  • Sin balón: por ejemplo, defender juntos, sin que cada uno corra detrás del balón.
  • En los cambios: por ejemplo, reaccionar rápido al perder el balón.

Tres objetivos para toda la temporada son suficientes. A cada uno se le dedica un bloque de varias semanas, y al final del bloque se comprueba en los partidos si ha cambiado algo. Si no ha cambiado, se le dedica más tiempo antes de pasar al siguiente.

A esos objetivos de equipo se suma uno por jugador: algo concreto que cada uno tiene que mejorar. No hace falta que sea ambicioso. "Usar la pierna izquierda en los pases cortos" es un objetivo perfecto para un alevín.

¿Cómo se organiza la semana de un equipo de base?

La semana gira alrededor de dos ideas: lo que pasó en el último partido y lo que se quiere trabajar del bloque en curso. Para un equipo que entrena dos días y juega el fin de semana, un esquema que funciona es este:

  1. Después del partido: apuntar en pocas líneas qué se ha visto, sobre todo lo que se ha repetido. Esto se hace el mismo día, cuando todavía está fresco.
  2. Antes del primer entrenamiento: decidir qué se va a trabajar. Normalmente es el objetivo del bloque, ajustado con lo que se vio el fin de semana.
  3. Primer entrenamiento: el contenido principal, con más tiempo de aprendizaje.
  4. Segundo entrenamiento: el mismo contenido en situaciones más parecidas al partido, y algo de preparación del encuentro.
  5. Antes del partido: la convocatoria y una idea clara para el equipo. Una, no cinco.
  6. El partido: dirigir y, si se puede, apuntar lo que pasa.
La semana de un equipo de base gira alrededor del partido: lo que se ve el sábado decide el martes. Gráfico: TOKKA.
La semana de un equipo de base gira alrededor del partido: lo que se ve el sábado decide el martes. Gráfico: TOKKA.

La clave está en el primer paso. Si el lunes no hay nada apuntado del partido, el martes se entrena a ciegas. Cómo hacerlo con método está explicado en cómo analizar un partido de fútbol.

¿Cómo debe ser un entrenamiento de fútbol base?

La regla más útil es la más simple: mucho balón, mucho juego y poca charla. Los niños aprenden a jugar jugando, y una sesión en la que pasan más tiempo escuchando o haciendo fila que tocando el balón es una sesión desaprovechada.

Una estructura que se ha extendido en muchos países es la que la federación de Estados Unidos llama juego, práctica, juego:

  • Juego: la sesión empieza con partidos pequeños mientras llegan los jugadores, con muy poca corrección.
  • Práctica: actividades en grupos pequeños, parecidas al juego, centradas en el tema del día.
  • Juego: la sesión termina con un partido en el que se aplica lo trabajado.

Además de la estructura, tres consejos que mejoran casi cualquier entrenamiento:

  • Grupos pequeños. Cuantos menos jugadores por balón, más veces lo toca cada uno.
  • Reglas que enseñan. En lugar de explicar diez minutos que hay que abrir el campo, se pone una regla que lo premie (por ejemplo, que el gol valga doble si el balón ha pasado por una banda).
  • Corregir poco y bien. Una corrección clara a tiempo vale más que diez gritos desde fuera.

¿Qué hace el entrenador el día del partido?

El partido es el examen de la semana, no el momento de enseñarlo todo. El trabajo del entrenador es dar una idea clara antes de empezar, gestionar los cambios para que todos jueguen, ajustar en el descanso a partir de lo que ha visto y, sobre todo, mantener un ambiente en el que el error no dé miedo.

Lo que más ayuda es tener algo apuntado. Desde la banda es difícil recordar si el rival llegaba más por la izquierda o por la derecha, o si el equipo perdía el balón siempre en la misma zona. Con un registro sencillo, aunque sea en papel, la charla del descanso deja de basarse en impresiones.

¿Cómo se sabe si el equipo está mejorando?

Comparando partidos, no recordándolos. La memoria del entrenador tiende a quedarse con el último resultado y con las jugadas que dolieron. Para ver la evolución hace falta apuntar siempre las mismas cosas y mirar cómo cambian con las semanas.

Algunas preguntas que se pueden responder así:

  • ¿Perdemos menos balones en nuestro campo que hace un mes?
  • ¿Llegamos más veces al área rival?
  • ¿Recuperamos el balón más arriba?
  • ¿El rival tiene menos ocasiones claras?

Si se trabaja con el móvil, herramientas como TOKKA Base guardan cada partido apuntado desde la banda y van sumando las tendencias de la temporada sin tener que rellenar nada después. Para quien quiera aprender a leer esos datos, la academia de TOKKA tiene guías abiertas sobre qué mirar en un partido.

¿Cuáles son los errores más comunes del primer año?

  • Querer enseñarlo todo. Diez objetivos son ninguno. Tres bien trabajados cambian a un equipo.
  • Entrenar como en el fútbol profesional. Las sesiones copiadas de un primer equipo suelen tener demasiada táctica y demasiado poco balón para un niño.
  • Hablar demasiado. Las explicaciones largas se pierden. Mejor una frase y a jugar.
  • Jugar siempre con los mismos. En formación, los minutos son la mejor herramienta de aprendizaje. Quien no juega, no aprende a jugar.
  • No cuidarse uno mismo. El trabajo del entrenador de base es mucho más que lo que se ve el fin de semana, como contamos en el coste real de ser entrenador de fútbol. Un método ordenado también es una forma de proteger el propio tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Qué necesito para ser entrenador de un equipo de fútbol base?

Depende de la federación y de la categoría: cada federación territorial fija qué titulación se exige para inscribir a un entrenador en cada competición, así que lo primero es preguntarlo en el club o en la propia federación. Más allá del título, lo que más ayuda es tener un método sencillo para la temporada, la semana y el entrenamiento.

¿Cuántos objetivos debe tener una temporada de fútbol base?

Pocos. Tres objetivos de equipo (uno con balón, uno sin balón y uno para los momentos de cambio) y uno concreto por jugador son suficientes. Cada objetivo de equipo se trabaja durante un bloque de varias semanas y se comprueba en los partidos antes de pasar al siguiente.

¿Cómo debe ser un entrenamiento de fútbol base?

Con mucho balón, mucho juego y poca charla. Una estructura muy usada es empezar jugando, practicar después el tema del día en grupos pequeños y terminar con un partido en el que se aplique. Los grupos pequeños y las reglas que premian lo que se quiere enseñar funcionan mejor que las explicaciones largas.

¿Es más importante ganar o formar en el fútbol base?

Formar. Ganar importa porque a los jugadores les importa, pero la medida del trabajo del entrenador es si los jugadores son mejores al final de la temporada que al principio, en lo técnico y táctico, en lo físico, en lo psicológico y en lo social.

¿Cómo sé si mi equipo está mejorando?

Apuntando siempre las mismas cosas en cada partido (dónde se pierde el balón, cuántas veces se llega al área, dónde se recupera) y comparando semana a semana. La memoria engaña porque se queda con el último resultado; los datos comparados muestran la tendencia.

¿Te ha servido? Pásaselo a tu cuerpo técnico.

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